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Consejos para elegir entre vivienda nueva y usada

vivienda nueva y usada

La espectacular bajada de los precios de los hogares ha suscitado el interés de los ciudadanos que aguardaban un momento propicio para adquirir una casa. Estamos en un período idóneo para comprar un piso, ya que los especialistas prevén que los precios no bajarán más y, de hecho, esperan que en 2015 se perciba una leve mejoría en el sector inmobiliario. El dilema que se presenta ante muchos de los potenciales compradores es si decantarse por una vivienda nueva o usada. La decisión no es fácil, ya que ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

El incremento de la compra de pisos registrado a finales de 2014 se debe, sobre todo, a las transacciones relacionadas con los hogares de segunda mano, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es/inebmenu/mnu_construc.htm). Uno de los principios aspectos positivos de las viviendas usadas es el precio, que suele ser considerablemente más bajo que el de las casas de nueva planta. En concreto, el metro cuadrado de un piso de segunda mano cuesta 1.434 euros, mientras que el de uno de nueva planta asciende a 1.518 euros.

Cuestión de tamaño

En el momento de elegir entre una vivienda nueva y usada es esencial que el comprador valore qué cantidad de espacio precisa. Esto dependerá de diversos factores, como el número de miembros de la unidad familiar, la presencia de mascotas y la necesidad de reservar una estancia para desarrollar una actividad laboral. En este sentido, los pisos de segunda mano también ofrecen más ventajas. Y es que, al ser más baratos que los nuevos, el propietario puede comprar una vivienda que disponga de más metros cuadrados. Asimismo, los hogares más antiguos suelen ser más amplios que los modernos.

En cuanto a los desembolsos iniciales, la vivienda nueva y la usada tienen tanto aspectos positivos como negativos. Los pisos a estrenar no requieren de obras de acondicionamiento, mientras que es más que probable que el comprador tenga que realizar ciertas remodelaciones antes de entrar a vivir en uno de segunda mano. Pero el gasto de comunidad suele ser más elevado en los hogares de nueva planta, puesto que, en la mayoría de los casos, cuentan con servicios adicionales (piscina, pistas deportivas, zonas verdes…) que incrementan dicha cantidad. En este punto, el posible comprador tiene que valorar si prefiere una cuota más reducida o disfrutar de más instalaciones.

Y, por supuesto, un aspecto que debe sopesarse detenidamente es la ubicación de la vivienda nueva y la que ya ha pasado por otras manos. El grueso de los pisos a estrenar se localizan en barrios alejados del centro de la ciudad, mientras que los usados se distribuyen tanto por las calles principales como por otras zonas del municipio bien comunicadas. El tipo de familia del comprador y sus hábitos influyen directamente en esta decisión. Y tú, ¿qué vivienda elegirías?

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